miércoles, 7 de junio de 2017

Ojalá cambiarte el mundo

Ojalá pudiera darte el mundo que te mereces. Crear un espacio en el que dejes de ser tan vulnerable para que así entiendas que el problema no eres tú, sino quien te rodea. Un sitio donde creer en las personas no sea una locura o una idea arriesgada de alguien que no ha aprendido todavía. Donde la gente todavía cree que el corazón es algo esencial para seguir viviendo, olvidándose del sentido literal.
Te mereces un mundo en el que la gente sonría de verdad. Donde estar rodeado de personas vuelva a significar estar acompañado, no solo entre una multitud. Un mundo que no haya sido corrompido por los deseos y las ambiciones de nadie, incluso de aquellos que predican como ley universal el “ama al prójimo como a ti mismo”, porque durante miles de años se han olvidado de enseñarnos el truco: “como a ti mismo”. También se han olvidado de que nos queremos a nosotros mismos porque primero hay alguien que nos quiere. Y por eso siempre pensé que eres de las pocas personas que saben lo que es querer de verdad, porque nunca has antepuesto lo que eres tú a lo que son los demás. Igual es eso lo que te hace diferente aunque te duela. Pero ojalá pudiera darte un mundo en el que no fueras la excepción.
Lo siento, y de corazón. Siento que aquí las cosas no funcionen así. Siento tener que verte llorar de vez en cuando porque las personas te hacen daño. La gente no sabe querer. Ni cuidar si no es hasta que dejen de necesitarte. No saben depender de los demás porque alguien les ha metido en la cabeza que ellos se valen a sí mismos, solos. Suena estúpido, nadie sobreviviría solo. Y por eso se sienten incómodos cuando empiezan a querer un poquito, o a depender un poquito. Y huyen. Y es ridículo que tampoco les guste sentirse solos.

Sé que ahora mismo no vas a poder entenderlo. Que seguirás con tus deseos de cambiar las cosas y seguirás cayendo esos días en los que te des cuenta de que esa lucha se te queda grande. Créeme que si las cosas pudieran cambiarse yo ya las hubiera cambiado para ti. Solamente quería decirte que seas valiente y sigas, que aunque la vida te va a doler muchas veces el mundo sin ti sería un poquito peor.

martes, 27 de septiembre de 2016

Vengo a pedirte algo:
Quédate conmigo

Yo seré el mundo y tú el cuerpo
Para que no puedas existir sin mi ni yo sin ti
O al menos que no tengamos sentido

Porque todas y cada una de mis decisiones
Me han puesto en tu camino
Y eso no es por algo: es por todo

No pienso ser tu alma gemela
Ni tu media naranja
Ni la otra pieza del puzzle
Porque tú ya eres
Y con eso me basta

Quiero ser quien te demuestre
Que la vida sólo tiene un truco:
Vivirla
Y que de nada sirve no dejarse llevar
Porque al final la corriente siempre gana

Quiero aprender de ti todo lo que no sé
Porque entonces querré saber más aún
Y creo que la única vida que me gustaría vivir
Está llena de inquietudes

Déjame enseñarte todo aquello en lo que creo:
Que nunca es demasiado tarde para volar
Y que no seremos mortales hasta el día en que muramos
Pero ese día no me importa
Porque ya no tendremos sentido

Por eso hoy
Voy a pedirte algo:

Quédate conmigo


jueves, 16 de junio de 2016

Pero es que ahora lo entiendo todo

Suena tonto pero simplemente quiero escribir las razones por las que estoy escribiendo esto. Cada vez hay más personas que no se quieren a sí mismas, y parecer que la mayoría son mujeres. No creo que el problema esté en no quererse sino en no valorarse: valórate y todos los problemas desaparecerán. Qué sencillo queda decirlo, lo se. Pero no hacemos nada con palabras que no adquieren significado porque no se entienden. Y yo soy la primera que no las ha entendido y que no he sabido valorarme. Yo se lo que es llegar a no saber lo que odias de ti para hacerte tanto daño a ti misma. Creo que yo no entendía lo que me decían porque sentía que eran ellos los que no me entendían a mi.
Una vez un profesor dijo en una clase que vivimos siempre persiguiendo algo. Inventamos utopías que parecen imposibles, que son imposibles, pero sin las que no podríamos vivir. Si por alguna remota casualidad consiguiéramos ese “paraíso” nos inventaríamos otro, creeríamos que es aún mejor que lo que tenemos y, cómo no, acabaríamos odiando lo que antes tanto ansiábamos. Yo creo que lo que nadie nunca logró entender era precisamente eso, y es que yo estaba llena de complejos, llena de cosas que quería cambiar de mí pero que justo cuando conseguía cambiarlas, zas, aparecían otras nuevas. Digamos que vivía una permanente lucha por ser lo que yo creía “perfecta”.
Me acuerdo de cuando me dijeron que por qué me empeñaba en cambiar. Que por qué no me quería cuando tenía todo a favor para hacerlo: 18 años, una familia que me cuida, unos amigos estupendos, destacaba en los estudios… Y lo único que saqué en claro de esa conversación es que todavía debo alguna respuesta, aunque no confío en encontrarla.
También me dijeron hace poco que hay cosas que las ves y las ves y las ves y no las entiendes, hasta que un día las ves y sin saber cómo dices “ahora lo entiendo todo”. Y no sabes si sentirte la reina del mundo por ello o la persona más tonta que existe por no haberlo conseguido antes. Aunque yo creo que da igual cuándo, lo importante es hacerlo antes de que se te pase la vida.

¿Y sabes lo que siempre veía y nunca entendía? Que soy mucho más que un físico. Que soy mujer, hija, hermana, prima, sobrina, amiga. Soy joven (y bonita), y soy independiente. Soy un expediente acojonante, y tengo un futuro prometedor. Soy la primavera que dice mi madre que le traje en 1997. Soy todas las canciones que canto en la ducha y también las que bailo como loca y me hacen llegar tarde a todos lados. Soy todos los desastres que he montado por querer hacer veinte cosas al mismo tiempo. Soy todas las excusas tontas para celebrar algo que desesperan a mi madre. Soy mucho más que un número en cualquier parte de mi cuerpo. Soy fuerte y siempre lo he sido, pero es que ahora lo entiendo todo. Y sólo espero que algún día tú también seas capaz de entenderlo.


domingo, 20 de marzo de 2016

Encuentra tu zona de confort y huye.

Si hay algo que he aprendido últimamente es que de las peores cosas que te puede dar la vida es una zona de confort. Al fin y al cabo es una forma tonta de ponerte barreras de seguridad alrededor de un círculo ridículo en el que sí, estás bien, pero el cual no te va a permitir avanzar nunca. Y es que para qué está la vida si no es para simplemente vivir. Y aceptar que vas a llegar a zonas horribles en las que nunca querrías haber caído y de las que vas a salir, porque tan sólo forman parte del camino. Pero hay que tener en mente siempre que cambiar no es siempre empeorar, y que cualquier cosa que te impida cambiar, sea hacia donde sea el cambio, es mala. Siempre decimos que cualquier cosa podría ser peor, y claro que podría pero también podría ser mejor y sólo hay una cosa que impide que eso sea así: tu zona de confort. Así que escúchame: te deseo que nunca encuentres tu zona de confort. Te deseo que tengas días en los que todas tus decisiones te lleven a sitios en los que nunca habías pensado estar. Que te llenes de barro y maldigas seguir despierto para luego asumir algo tan sencillo como que sólo se ensucia quien camina. Que no hay un solo lugar en el mundo y que a veces los caminos más feos llevan a sitios en los que sólo te arrepientes de no haberlos conocido antes. Llámame loca pero te pido que si encuentras un sitio donde te sientas bien, salgas corriendo sin dudarlo. Creo que es la única forma de no estancarte y poder crecer, porque si dejas de crecer, habrás dejado de vivir