Piensa que detrás de una sonrisa hay muchas cosas, mucha vida, mucha historia. Buenos y malos momentos, victorias y derrotas, caídas... Detrás de una sonrisa hay miles de lágrimas, miles de cosas, miles de mierdas. Cosas que nos pasan a todos y cosas que casi nunca pasan. Hay ganas de seguir, ganas de tirar la toalla, ganas de comerse el mundo, ganas de acabar con todo. Hay mentiras, traiciones, putadas, enemistades. Hay ilusiones rotas, promesas sin cumplir, hay complejos, hay desconfianza, hay guerras interiores o caos mentales o como prefieras llamarlo, hay incomprensión, hay miedo. ¿Miedo a qué? A perder esa sonrisa que esconde mil historias que pocos saben pero que duelen, y es que esa sonrisa lo disimula todo tan bien que a veces te miras al espejo y no sabes si acojonarte o estar orgullosa de lo fuerte que eres.
lunes, 24 de septiembre de 2012
lunes, 10 de septiembre de 2012
Debo ser muy kamikaze.
Tal vez fuimos tontos al empezar algo. Empezamos a creer sin ni si quiera tenerlo claro, pero lo hicimos. Empezamos una historia, la mejor de todas, sabiendo que íbamos a darle un final. Y ahora mismo sólo quedan recuerdos, pero recuerdos para siempre. Todo lo que vivimos ha sido juntos, acuérdate.
Y es que ellos no lo entienden. Ellos nunca van a ser 24h. diarias, y muy pocos conocen la felicidad en estado puro. Ellos no tienen la misma suerte, porque ellos no son nosotros. Ellos no forman la palabra 'imposible', y pocos de ellos sabrán lo que es luchar por alguien que quieres. Ellos no saben lo que es que alguien te cuide, te proteja de esos "monstruos", te lleve a su mundo cuando el tuyo esté hundiéndose, y no es que dé la vida por ti, es que da la vida por tu sonrisa. Así que imáginate lo que haría por ti... Porque muchos iban buscando a alguien que cuando uno caiga, el otro caiga con él. Nosotros nos hemos encontrado cuando buscábamos a alguien que cuando uno cayese, el otro siguiese en pie para poder levantarlo. Nosotros nos encontramos por algo, y eso nadie lo va a cambiar, nunca, ¿entiendes? Nunca.
Y es que ellos no lo entienden. Ellos nunca van a ser 24h. diarias, y muy pocos conocen la felicidad en estado puro. Ellos no tienen la misma suerte, porque ellos no son nosotros. Ellos no forman la palabra 'imposible', y pocos de ellos sabrán lo que es luchar por alguien que quieres. Ellos no saben lo que es que alguien te cuide, te proteja de esos "monstruos", te lleve a su mundo cuando el tuyo esté hundiéndose, y no es que dé la vida por ti, es que da la vida por tu sonrisa. Así que imáginate lo que haría por ti... Porque muchos iban buscando a alguien que cuando uno caiga, el otro caiga con él. Nosotros nos hemos encontrado cuando buscábamos a alguien que cuando uno cayese, el otro siguiese en pie para poder levantarlo. Nosotros nos encontramos por algo, y eso nadie lo va a cambiar, nunca, ¿entiendes? Nunca.
"En fin, no hay fin cuando es infinito un sentimiento."
sábado, 4 de agosto de 2012
Perdonándome.
Decir adiós es ley de vida. Muchas veces tenemos que decir adiós a algo que queremos mucho simplemente para darnos cuenta de si todo era verdad o si no vale la pena. Es triste que muchas veces te des cuenta de lo segundo, y más aún es que hayas querido a una persona de la que hoy sólo sabes como se llama. La vida es como un adiós continuo, siempre, siempre, vas a vivir despidiéndote de alguien. Igual es para cuando llegue la muerte, que te hayas despedido de todos. Nos despedimos de todo el mundo, a la fuerza o porque queremos, pero de todos, menos de nosotros mismos. Yo creo que deberíamos despedirnos de nosotros mismos, al fin y al cabo somos los que más hemos luchado ¿no?. No sé, decirnos a nosotros mismos "pues hoy, te vas", y ponernos a llorar por nosotros. Decirnos todos los errores, todas las rayadas, todas las tonterías, las veces que te arrepentiste, y las cosas buenas, sacarnos una sonrisa recordando todos los momentos buenos que hemos vivido, en los que siempre hemos estado presentes. Eso quiero yo. Pero como no sabemos lo que va a venir mañana nunca lo hacemos ni lo haremos, por eso dicen que no existe el "para siempre", porque no nos fiamos ni de cuando nosotros podemos salir de nuestra vida.
lunes, 23 de julio de 2012
"Todo tiene un final..."
Es el choque de dos mundos distintos. Ella, una chica que lo tenía todo absolutamente, vivía en su mundo de princesas donde nada ni nadie le podía hacer daño. Él, alguien de la calle, el "líder" de cuatro chavales que le seguían el rollo, gente normal. Ella siempre perfectamente vestida, cuidando cada detalle. Sus fiestas eran formales, reuniones de gente con dinero, y así transcurría su vida. Él, por otra parte, sólo se reunía para fumar y beber, y el vestir le daba demasiado igual. Hasta que un día sus mundos se juntaron. Dicen que las casualidades no existen, y puede que no haya sido una casualidad. O puede que sí existan. Ella se empezó a ilusionar con él y él la tenía como una más. Hasta que él se dió cuenta de que ella le importaba, le importaba más que lo que dijese la gente. Ella le quería como a nadie. En el fondo, por muy distintos que fuesen, sabían seguir adelante, aunque muchas veces él pensaba que no podrían, pero entonces ella sonreía y le daba veinticuatro motivos más. Aquello era otra historia, completamente diferente al resto. Él le enseñaba la realidad, y ella la felicidad. Ella le enseñó lo que es querer a alguien, y él lo que es sufrir por alguien. Daban todo el uno por el otro. Pero cada cuento tiene su final. Y como aquella era la historia de una princesa sin príncipe, estaba claro que él nunca le traería su zapato de cristal. Y ahí se acabó "la casualidad" de haberse encontrado. Aunque ellos se quieren, sus mundos no tenían mucho en común, es más, no tenían nada que ver. Y así es, como pasaron a ser la persona más importante de la vida del otro. Pero cada uno tenía un camino, y ellos esperan que ese camino les vuelva a unir.
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